POR LIMA
Santiago vive en un laboratorio. Ha nacido allí, ha aprendido a leer allí y
pasa su vida en ese mismo lugar. Lo han tratado bien, no se puede quejar, pero no
sabe lo que hay al otro lado de las paredes ni de las ventanas que dan a otros
pabellones igual al lugar en donde vive. Tiene muchos deseos de ver lo que sucede
afuera. Desde pequeño ha tenido esa curiosidad pero ahora ya cumplió siete años,
según le han hecho saber. Está pensando en un plan para poder salir y observar,
aunque sea desde la puerta, cómo es el otro lado del edificio donde vive.