Urashima vivió, hace cientos y cientos de años, en una de las islas situadas al oeste del archipiélago japonés. Era el único hijo de un matrimonio de pescadores. Una red y una barquichuela constituían toda su fortuna. Sin embargo, el matrimonio veía compensada su pobreza con la bondad de su hijo Urashima. Y sucedió que cierto día el muchacho caminaba por una de las calles de la aldea, cuando de pronto vio a unos cuantos chiquillos que maltrataban a una enorme tortuga.
Bienvenid@ a este bosque nebuloso. Disfruta de tu estancia.
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miércoles, 20 de julio de 2011
lunes, 4 de julio de 2011
La pequeña luciérnaga
Cuento de Tailandia
Había una vez una comunidad de luciérnagas que vivía en el interior del tronco de un altísimo lampati, uno de los árboles más majestuosos y viejos de Tailandia. Cada anochecer, cuando todo se quedaba a oscuras y en silencio y sólo se oía el murmullo del cercano río, todas las luciérnagas abandonaban el árbol pan llenar el cielo de destellos. Jugaban a hacer figuras con sus luces bailando en el aire para crear un sinfín de centelleos luminosos más brillantes y espectaculares que los de un castillo de fuegos artificiales.
Había una vez una comunidad de luciérnagas que vivía en el interior del tronco de un altísimo lampati, uno de los árboles más majestuosos y viejos de Tailandia. Cada anochecer, cuando todo se quedaba a oscuras y en silencio y sólo se oía el murmullo del cercano río, todas las luciérnagas abandonaban el árbol pan llenar el cielo de destellos. Jugaban a hacer figuras con sus luces bailando en el aire para crear un sinfín de centelleos luminosos más brillantes y espectaculares que los de un castillo de fuegos artificiales.
La bolsa repleta de cuentos
Cuento camboyano
“Cuéntame otro cuento, por favor”, suplicó Lom. “No ya es hora de dormir”, contestó su anciano criado. Así que el pequeño se acurrucó en la cama y pensando en la historia que acaba de escuchar.
“Cuéntame otro cuento, por favor”, suplicó Lom. “No ya es hora de dormir”, contestó su anciano criado. Así que el pequeño se acurrucó en la cama y pensando en la historia que acaba de escuchar.
viernes, 1 de julio de 2011
Los libros son mis ojos mágicos
Hace muchos años, en la India antigua, vivía un nifio que se llamaba Kapil. Le gustaba mucho leer y también era muy curioso. En su cabeza surgían preguntas constantemente. ¿Por qué era el sol redondo y por qué la luna cambiaba su aspecto?. ¿Por qué tes árboles crecían? ¿Por qué las estrellas no caían del cielo?
Kapil buscaba sus respuestas en los libros hechos con las hojas de palmera escritos por los sabios. Leía todos los.libros que encontraba.
Kapil buscaba sus respuestas en los libros hechos con las hojas de palmera escritos por los sabios. Leía todos los.libros que encontraba.
jueves, 30 de junio de 2011
El CONEJO DE LA LUNA
cuento popular de la India
¿Te has fijado alguna vez que cuando la
luna está llena hay una forma de color azul plateado en su superficie? Si la
miras atentamente, verás que tiene unas largas orejas y el cuerpo de un conejo.
Pero, ¿cómo es posible que un conejo haya llegado a la luna?
miércoles, 29 de junio de 2011
LOS CUATRO DRAGONES
Cuento de china
Hace muchísimos años, al principio de los tiempos, no había ríos ni lagos sobre la tierra; sólo el mar del Este, donde vivían cuatro dragones: el dragón largo, el dragón amarillo, el dragón negro, el dragón de color perla.
Un día los cuatro dragones fueron volando desde el mar hasta el cielo, persiguiendo las nubes. De pronto, el dragón de color perla rugió señalando en dirección a la tierra. Los otros tres dragones se pusieron junto a él, entre las nubes, fijando su mirada hacia donde les señalaba el dragón de color perla.
Hace muchísimos años, al principio de los tiempos, no había ríos ni lagos sobre la tierra; sólo el mar del Este, donde vivían cuatro dragones: el dragón largo, el dragón amarillo, el dragón negro, el dragón de color perla.
Un día los cuatro dragones fueron volando desde el mar hasta el cielo, persiguiendo las nubes. De pronto, el dragón de color perla rugió señalando en dirección a la tierra. Los otros tres dragones se pusieron junto a él, entre las nubes, fijando su mirada hacia donde les señalaba el dragón de color perla.
sábado, 25 de junio de 2011
El pincel mágico
(Cuento del folklore chino)
Había una vez, hace muchísimo tiempo en China, un pobre huérfano llamado Ma Liang. Él no tenía a nadie que lo cuidara o lo protegiera. Así que para vivir, recogía leña y la vendía. Pero lo que realmente él quería hacer, y lo que más deseaba en el mundo, era pintar. Sin embargo, Ma Liang era tan pobre que no podía comprar ni siquiera un pincel.
Había una vez, hace muchísimo tiempo en China, un pobre huérfano llamado Ma Liang. Él no tenía a nadie que lo cuidara o lo protegiera. Así que para vivir, recogía leña y la vendía. Pero lo que realmente él quería hacer, y lo que más deseaba en el mundo, era pintar. Sin embargo, Ma Liang era tan pobre que no podía comprar ni siquiera un pincel.
sábado, 18 de junio de 2011
La escuela del hambre
Anónimo japonés
Esta historia transcurre en el siglo XVII en Japón, durante un periodo de hambre.
Un campesino que no tenía con qué alimentar a su familla se acuerda de la costumbre que promete una fuerte recompensa al que sea capaz de desafiar y vencer al maestro de una escuela de sable.
Esta historia transcurre en el siglo XVII en Japón, durante un periodo de hambre.
Un campesino que no tenía con qué alimentar a su familla se acuerda de la costumbre que promete una fuerte recompensa al que sea capaz de desafiar y vencer al maestro de una escuela de sable.
viernes, 17 de junio de 2011
El bigote del tigre
Anónimo coreano
Una mujer joven llamada Yun Ok fue un día a la casa de un ermitaño de la montaña en busca de ayuda.
El ermitaño era un sabio de gran renombre, hacedor de ensalmos y pociones mágicas.
Cuando Yun Ok entró en su casa, el ermitaño, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando, dijo:
-¿Por qué viniste?
Yun Ok respondió:
-Oh, Sabio Famoso, ¡estoy desesperada! ¡Hazme una poción!
-Sí, sí, ¡hazme una poción! -exclamó el ermitaño-. ¡Todos necesitan pociones! ¿Podemos curar un mundo enfermo con una poción?
Una mujer joven llamada Yun Ok fue un día a la casa de un ermitaño de la montaña en busca de ayuda.
El ermitaño era un sabio de gran renombre, hacedor de ensalmos y pociones mágicas.
Cuando Yun Ok entró en su casa, el ermitaño, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando, dijo:
-¿Por qué viniste?
Yun Ok respondió:
-Oh, Sabio Famoso, ¡estoy desesperada! ¡Hazme una poción!
-Sí, sí, ¡hazme una poción! -exclamó el ermitaño-. ¡Todos necesitan pociones! ¿Podemos curar un mundo enfermo con una poción?
jueves, 2 de junio de 2011
Una partícula de verdad
Anónimo hindú
En compañía de uno de sus acólitos, el diablo vino a dar un largo paseo por el planeta Tierra. Habiendo tenido noticias de que la Tierra era terreno de odio y perversidades, corrupción y malevolencia, abandonó durante unos días su reino para disfrutar de su viaje.
En compañía de uno de sus acólitos, el diablo vino a dar un largo paseo por el planeta Tierra. Habiendo tenido noticias de que la Tierra era terreno de odio y perversidades, corrupción y malevolencia, abandonó durante unos días su reino para disfrutar de su viaje.
miércoles, 1 de junio de 2011
Una broma del maestro
Anónimo hindú
Había en un pueblo de la India un hombre de gran
santidad. A los aldeanos les parecía una persona notable a la vez que
extravagante. La verdad es que ese hombre les llamaba la atención al mismo
tiempo que los confundía. El caso es que le pidieron que les predicase. El
hombre, que siempre estaba en disponibilidad para los demás, no dudó en
aceptar. El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que
la actitud de los asistentes no era sincera y de que debían recibir una
lección.
Un santuario muy especial
Anónimo hindú
En la India es bien conocida esta historia
protagonizada por Nasrudín y que a continuación relatamos.
El padre de Nasrudín era el cuidador de
un santuario muy célebre y visitado por una extraordinaria cantidad de fieles.
Acudían a él toda suerte de devotos para rendir culto. Se había hecho muy
famoso. A lo largo de los años, tanto había escuchado Nasrudín hablar sobre las
verdades espirituales, que él mismo se propuso viajar y adquirir así un
conocimiento directo sobre las mismas. Se despidió de su padre, quien, como
regalo de despedida, le obsequió con un burro.
Un preso singular
Anónimo hindú
Era un hombre que había sido encarcelado.
A través de un ventanuco enrejado que había en su celda gustaba de mirar al
exterior. Todos los días se asomaba al ventanuco, y, cada vez que veía pasar a
alguien al otro lado de las rejas, estallaba en sonoras e irrefrenables
carcajadas.
domingo, 29 de mayo de 2011
Los monos
Anónimo hindú
Era un aspirante espiritual con mucha motivación, pero tenía una mente muy dispersa. Tuvo noticias de un sobresaliente mentor y no dudó en desplazarse hasta donde vivía y decirle:
-Respetado maestro, perdona que te moleste, pero mi gratitud sería enorme si pudieras proporcionarme un tema de meditación, puesto que tengo decidido retirarme al bosque durante unas semanas para meditar sin descanso.
Era un aspirante espiritual con mucha motivación, pero tenía una mente muy dispersa. Tuvo noticias de un sobresaliente mentor y no dudó en desplazarse hasta donde vivía y decirle:
-Respetado maestro, perdona que te moleste, pero mi gratitud sería enorme si pudieras proporcionarme un tema de meditación, puesto que tengo decidido retirarme al bosque durante unas semanas para meditar sin descanso.
Los eruditos
Anónimo hindú
Iba a celebrarse un congreso sobre la mente al que tenían que asistir un buen número de eruditos especializados en el tema. Para tal fin, un grupo de ellos debía viajar de su ciudad a aquella otra en la que iba a tener lugar el acontecimiento. Para cubrir el trayecto, los eruditos tomaron el tren y consiguieron un compartimiento para ellos solos. Nada más acomodarse en el compartimiento comenzaron a hablar sobre la mente y sus misteriosos mecanismos.
Iba a celebrarse un congreso sobre la mente al que tenían que asistir un buen número de eruditos especializados en el tema. Para tal fin, un grupo de ellos debía viajar de su ciudad a aquella otra en la que iba a tener lugar el acontecimiento. Para cubrir el trayecto, los eruditos tomaron el tren y consiguieron un compartimiento para ellos solos. Nada más acomodarse en el compartimiento comenzaron a hablar sobre la mente y sus misteriosos mecanismos.
Las pescadoras
Anónimo hindú
Se trataba de un grupo de pescadoras. Después de concluida la faena, se pusieron en marcha hacia sus respectivas casas. El trayecto era largo y, cuando la noche comenzaba a caer, se desencadenó una violenta tormenta.
Llovía tan torrencialmente que era necesario guarecerse. Divisaron a lo lejos una casa y comenzaron a correr hacia ella. Llamaron a la puerta y les abrió una hospitalaria mujer que era la dueña de la casa y se dedicaba al cultivo y venta de flores.
Se trataba de un grupo de pescadoras. Después de concluida la faena, se pusieron en marcha hacia sus respectivas casas. El trayecto era largo y, cuando la noche comenzaba a caer, se desencadenó una violenta tormenta.
Llovía tan torrencialmente que era necesario guarecerse. Divisaron a lo lejos una casa y comenzaron a correr hacia ella. Llamaron a la puerta y les abrió una hospitalaria mujer que era la dueña de la casa y se dedicaba al cultivo y venta de flores.
sábado, 28 de mayo de 2011
Las dos ranas
Anónimo hindú
He aquí una rana que había vivido siempre en un mísero y estrecho pozo, donde había nacido y habría de morir.
Pasó cerca de allí otra rana que había vivido siempre en el mar. Tropezó y se cayó en el pozo.
-¿De dónde vienes? -preguntó la rana del pozo.
He aquí una rana que había vivido siempre en un mísero y estrecho pozo, donde había nacido y habría de morir.
Pasó cerca de allí otra rana que había vivido siempre en el mar. Tropezó y se cayó en el pozo.
-¿De dónde vienes? -preguntó la rana del pozo.
La rueda del tiempo
Anónimo hindú
En la India dos hombres caminaban por el campo. El más anciano dijo:
-Estoy cansado. Por favor, ve a buscar un poco de agua en los pozos que se ven al otro lado del arrozal. Te espero a la sombra de estos árboles.
El joven cruzó el campo y en el pozo se encontró con una muchacha que estaba sacando agua. Se sintió atraído por ella y suavemente le preguntó su nombre.
En la India dos hombres caminaban por el campo. El más anciano dijo:
-Estoy cansado. Por favor, ve a buscar un poco de agua en los pozos que se ven al otro lado del arrozal. Te espero a la sombra de estos árboles.
El joven cruzó el campo y en el pozo se encontró con una muchacha que estaba sacando agua. Se sintió atraído por ella y suavemente le preguntó su nombre.
La niña y el acróbata
Anónimo hindú
Era una niña de ojos grandes como lunas, con la sonrisa suave del amanecer. Huérfana siempre desde que ella recordara, se había asociado a un acróbata con el que recorría, de aquí para allá, los pueblos hospitalarios de la India. Ambos se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un largo palo que el hombre sostenía sobre sus hombros.
Era una niña de ojos grandes como lunas, con la sonrisa suave del amanecer. Huérfana siempre desde que ella recordara, se había asociado a un acróbata con el que recorría, de aquí para allá, los pueblos hospitalarios de la India. Ambos se habían especializado en un número circense que consistía en que la niña trepaba por un largo palo que el hombre sostenía sobre sus hombros.
viernes, 27 de mayo de 2011
La naturaleza de la mente
Anónimo hindú
Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama.
Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama.
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